“Sólo amor es el que da valor a todas las cosas”
Santa Teresa de Ávila
El casarse y cooperar con Dios para llevar hijos al mundo son declaraciones poderosas de esperanza, fe y amor. También son una respuesta a los anhelos más profundos del corazón humano: ser conocidos y tener la seguridad de que pertenecemos; amar y ser amados; y marcar una diferencia duradera en el mundo. Como católicos, creemos que fuimos creados en amor y para amar, por un Dios que es Amor.
El Sacramento del Matrimonio fortalece y protege el amor conyugal con una alianza que refleja el compromiso de Dios con nosotros. San Juan Pablo II dijo una vez : “quien no se decide a querer para siempre, es difícil que pueda amar de veras un solo día. El amor verdadero –a semejanza de Cristo– supone plena donación… busca siempre el bien del amado, no la propia satisfacción egoísta”.
Dado que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, buscamos un amor correspondido que dure toda la vida y nada menos satisface en verdad nuestro anhelo. Tristemente, el mundo que nos rodea ha perdido de vista el plan de Dios para la vida familiar y la prosperidad humana, promoviendo la promesa falsa de encuentros sexuales sin compromiso en vez de la comunión de un amor de por vida… sin pensar ni un momento en los niños que a menudo surgen de uniones tan casuales:
Aunque las tendencias seculares con respecto al matrimonio y la familia nos espantan, los católicos constituimos aproximadamente el 32% de la población de California. Esto significa que los pasos que tomamos en la Iglesia para fortalecer el vínculo matrimonial mediante una mejor preparación y un apoyo permanente pueden tener un efecto profundo en todo el estado. Estamos bien posicionados para dejar brillar el amor de Dios en un mundo que todavía anda en busca de un amor verdadero y eterno, como ovejas que no tienen pastor (Mt 9:36).
Por esta razón, los Obispos de California han creado la Iniciativa Matrimonial “Qué Brille el Amor” para el año pastoral 2024-25, para recordarle a nuestro pueblo católico que:
Jesús realizó su primer milagro en una boda, convirtiendo el agua en buen vino, porque cree que el matrimonio es hermoso y digno de celebración. El amor matrimonial representa el amor entre Jesús y su Iglesia, ya que ambos cónyuges están llamados a dar sus vidas por el otro y por sus hijos (Jn 15,13). En la familia, el marido, la esposa y los hijos se enseñan unos a otros cómo amar, alcanzar su potencial pleno y vivir para los demás, cualidades que se necesitan urgentemente en nuestro mundo actual.
Por la iniciativa Qué Brille el Amor, los obispos de California invitamos a todas las familias católicas a dejar brillar su amor en el mundo: los padres de familia, abuelos, hijos, cónyuges, hermanas y hermanos. Esta iniciativa abarca reflexiones mensuales, oraciones, videos y otros materiales para ayudar a las familias a convertirse en testigos del amor de Dios. Visita al sitio www.radiatelove.info para mayor información.