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¿Qué pasa con la separación Iglesia-Estado?

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La frase “separación Iglesia-Estado” no forma parte de la Constitución de los EE.UU. o la Carta de Derechos. La Primera Enmienda contiene dos afirmaciones respecto a la relación entre la religión organizada y el Congreso de los EE.UU.:

  • La Cláusula de Establecimiento: "El Congreso no deberá hacer ley alguna concerniente al establecimiento de la religión".
  • La Cláusula sobre el Libre Ejercicio: "...o prohibir el ejercicio libre de la misma".

Después de haber vivido bajo gobiernos y monarcas que apoyaban una sola religión – a veces con fuerza – los autores de la Constitución escribieron leyes que imposibilitaban una situación similar en la etapa nasciente de los Estados Unidos de Ámerica. No hay ninguna restricción constitucional para que las personas de fe u organizaciones religiosas apliquen sus puntos de vista en el foro político.

La doctrina de la Iglesia católica supone que los Estados y la Iglesia, respectivamente, tienen papeles fundamentales, pero claramente diferentes, en la formación de la vida pública. El Papa Benedicto explicó en Deus Caritas Est:

“La Iglesia quiere servir a la formación de las conciencias en la vida política y contribuir a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aun cuando esto estuviera en contraste con situaciones de intereses personales. … La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede y no debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia. (Papa Benedicto, Deus Caritas Est, no. 28)”


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