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¿Por qué la Iglesia católica no publica Guías para los Votantes?

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“En esta declaración, nosotros los obispos, no intentamos decirle a los católicos a favor o en contra de quiénes votar. Nuestro propósito es ayudar a los católicos a formar su conciencia de acuerdo con la verdad de Dios. Reconocemos que la responsabilidad de tomar decisiones en la vida política corresponde a cada persona a la luz de la conciencia adecuadamente formada y que la participación va más allá de votar en una elección particular”.

- Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles, 2015i

Diversas organizaciones publican guías para votantes con la intención de señalarle a los votantes los candidatos favorecidos, cuestiones particulares o funcionarios que apoyan a ciertos electores. Éstas dicen ofrecer a los votantes un metodo abreviado para las decisiones que se toman en la boleta sin que el votante se tenga que esforzar en estudiar o entender a los candidatos o las cuestiones detenidamente. Ni la Conferencia de Obispos Católicos de los EE.UU. ni la Conferencia Católica de California publican una guía para votantes, además de que tampoco se les permite a las parroquias en toda California distribuir estas guías sin la aprobación del obispo local o de la Conferencia Católica de California.

¿Por qué no? Aparte de las repercusiones legales, para evitar los sutilmente velados endosos partidistas y llegar hasta el límite de los reglamentos políticos para las organizaciones sin fines de lucro, los Obispos de los Estados Unidos siguen los preceptos firmemente arraigados en nuestra fe católica:

La doctrina social católica es muy aplia, abarca una gama increíble en torno a cómo las personas se relacionan entre sí en la sociedad. Empezando con el mensaje central en relación a la vida y la dignidad, por ejemplo, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia incluye temas variados desde nuestros derechos humanos básicos hasta la manera en que participamos en los asuntos del orden civil, la vida económica, hasta la guerra y la paz.

“Los votantes católicos deberían usar el marco de la doctrina social católica para analizar las posiciones de los candidatos en torno a las cuestiones que afectan la vida y la dignidad humana, asi como los asuntos relacionados a la justicia y la paz, además de considerar la integridad, filosofía y desempeño de los candidatos. Es importante que todos los ciudadanos “vayan más allá de la política partidista, que analicen las promesas de la campaña con un ojo crítico y que escojan a sus dirigentes políticos según su principio, no su afiliación política o el interés propio” (Vivir el evangelio de la vida, no. 33).” –

Ciudadanos Fieles, 2015

“La actividad caritativa cristiana debería ser independiente de los partidos e ideologías. No es un medio para cambiar el mundo ideológicamente, y no está al servicio de los estratagemas mundanos, sino que es una manera de hacer presente el amor que el hombre siempre necesita aquí y ahora”. - Papa Emérito Benedicto, Deus Caritas Est

Muchas guías simplifican demasiado las cuestiones complicadas. Por ejemplo, las guías a menudo hacen una serie de preguntas a los votantes – una acerca de la vida, otra acerca del medio ambiente, otra acerca del trabajo, etc. – e intentan determinar las preferencias del votante con unos cuantos pulsos de un botón. Un proceso así es dudoso, en el mejor de los casos. En el peor de los casos, podría ser engañoso.

“Pero existe otra tentación de la cual deberíamos cuidarnos especialmente: el reduccionismo simplista que sólo ve el bien o el mal; o, por así decirlo, los justos y los pecadores. El mundo contemporáneo, con sus heridas abiertas que afectan a tantos de nuestros hermanos y hermanas, exige que confrontemos toda forma de polarización que intenta clasificar cada cosa de tal manera que encaje en uno de estos dos campos”. – Discurso del Papa Francisco al Congreso de los EE.UU., 2015

Los candidatos procesan una variedad de posiciones durante las campañas y a menudo prometen “resultados inmediatos” pero el discernimiento del votante también debería basarse en acciones concretas. Los funcionarios y partidos con frecuencia se conforman con usar un asunto para atacar a la oposición y tienen poca capacidad o intención de efectuar un cambio concreto.

“Lamentablemente, la política en nuestro país a menudo podría ser una competencia de intereses poderosos, ataques partidistas, frases con gancho y reportajes sensacionalistas en los medios de comunicación. La Iglesia hace un llamado para que haya una participación política de otro tipo: una participación formada por las convicciones morales de conciencias bien formadas y enfocadas en la dignidad de cada ser humano, la procuración del bien común y la protección de los débiles y vulnerables”.  - Ciudadanos Fieles, 2015

“Al tomar estas decisiones, es esencial que los católicos sean guiados por una conciencia bien formada que reconoce que todas las cuestiones no tienen el mismo peso moral y que la obligación moral de oponerse a políticas que promueven actos intrínsicamente malos reclaman de manera especial que actuemos de acuerdo a nuestra conciencia. Estas decisiones deberían tomar en cuenta el compromiso, el carácter, la integridad y la capacidad que tiene el candidato de influir en la cuestión. En última instancia, esta es una decisión que debe tomar cada católico, orientado por una conciencia formada por la doctrina moral católica”. – Ciudadanos Fieles, 2015

Nuestra fe nos enseña que deberíamos ser coherentes con nuestra “conciencia formada adecuadamente”. Nadie puede decidir por nosotros ni tiene el derecho de cuestionar nuestra fe si no estamos de acuerdo con él/ella sobre una estrategia o candidato político.

“La Iglesia prepara a sus miembros para que aborden las cuestiones políticas y sociales al ayudarles a desarrollar una conciencia bien formada. Los católicos tienen una obligación seria y de toda la vida de formar su conciencia de acuerdo a la razón humana y a la doctrina de la Iglesia. La conciencia no es algo que nos permite justificar cualquier cosa que querramos, ni tampoco es una simple “sensación” sobre lo que deberíamos o no hacer. Más bien, la conciencia es la voz de Dios que hace eco en el corazón humano, que nos revela la verdad y nos llama a que hagamos el bien y rechacemos el mal. La conciencia siempre requiere que intentemos seriamente tomar decisiones morales racionales basadas en las verdades de nuestra fe. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona humana reconoce la cualidad moral de un acto que piensa hacer, está haciendo o ha hecho. En todo lo que dice y hace, el hombre está obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto”. (no. 1778).”  - Ciudadanos Fieles, 2015

El emitir nuestro voto es sólo una parte de lo que es ser un ciudadano(a) fiel. El poder cambiar los corazones y la mente requiere mucho más que una visita a un centro de votación. La Iglesia católica procura transmitir la verdad de su doctrina a la sociedad a través de su compromiso constante, argumentos racionales y el diálogo respetuoso.

“La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales las justicia, que siempre exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforzándose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien”. - Papa Emérito Benedicto, Deus Caritas Est

Animamos a todos los ciudadanos, especialmente a los católicos, que consideren su ciudadanía no sólo como un deber y un privilegio, sino como una oportunidad para participar con gran sentido en la edificación de la cultura de la vida.  Todas las voces cuentan en el foro público.  Todos los votos cuentan.  Todos los actos de ciudadanía responsable son un ejercicio de gran valor individual. Debemos ejercer ese poder de manera que defienda la vida humana, especialmente la de los hijos de Dios que no han nacido, que son minusválidos o indefensos. Las autoridades públicas que tenemos son las que nos merecemos.  Su virtud -- o falta de ella – es un juicio no sólo sobre ellos, sino sobre nosotros. Por eso urgimos a nuestros hermanos ciudadanos que vayan más allá de la política partidista, que analicen las promesas de las campañas con un ojo crítico y que escojan sus dirigentes políticos según su principio, no su afiliación política o el interés propio.  – Vivir el Evangelio de la Vida, USCCB, 33


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