Obispos De California Apoyan Iniciativas Sobre La Vida y la Familia
Debido a la convergencia de dos iniciativas cuyos proponentes intentan incluirlas en la boleta de California en noviembre de 2012, a nosotros, los obispos católicos, se nos presenta una oportunidad singular para enseñar sobre la vida y la familia.
Como católicos, creemos y enseñamos que somos portadores de la imagen de Dios. Llegamos a tener vida mediante la colaboración de la humanidad con la obra creativa de Dios. Normalmente, cada criatura es producto de la unión amorosa de un hombre y una mujer que han formado una familia. Esta familia luego acuna al recién nacido, cría al niño(a) y guía el desarrollo de el/la joven hasta la edad adulta. Como ciudadanos, creemos que el gobierno sirve de mejor manera cuando apoya a las familias en su tarea insustituible de educar a la siguiente generación.
Por consiguiente, deseamos manifestar nuestro apoyo a la Iniciativa de Notificación de los Padres, la cual requeriría que una joven entre los 12 y 17 años de edad incluya a sus padres en la decisión de obtener un aborto. Debido a que la ley actual permite que se mantengan en secreto los “servicios médicos confidenciales” una joven puede someterse a múltiples abortos—pagados por el Estado—sin que sus padres lo sepan. Los padres de la joven seguirían siendo responsables de las necesidades médicas y emocionales de su hija si es que ella sufre alguna complicación debido al aborto, pero la política actual les niega a los padres la información precisa para saber cómo cuidar a la joven de la mejor manera posible. La relación entre esa joven y sus padres cambiaría para siempre debido al secreto de ella.
Como católicos, consideramos la vida humana como algo sagrado. Al ejercer la justicia, este principio debe prevalecer en el trato mutuo que nos damos, incluso para con aquellas personas que hayan cometido un daño grave. La justicia requiere que se utilicen medios proporcionales y efectivos para proteger a la sociedad. Como ciudadanos, encontramos que la pena de muerte es innecesaria, poco práctica y costosa.
Por lo tanto, también ofrecemos nuestro apoyo a la segunda iniciativa— catalogada como SAFE California por sus proponentes—la cual ofrecería ahorros, rendición de cuentas, y el cumplimiento pleno al reemplazar la costosa pena de muerte por un delito capital con una condena de vida en prisión, sin la posibilidad de obtener la libertad preparatoria. Por mucho tiempo hemos sostenido que ya no es necesario el uso de la pena de muerte para proteger a la comunidad.
Estas dos iniciativas han aparecido al mismo tiempo en el ámbito político y ofrecen la oportunidad de enfocarnos agudamente en algunos asuntos morales importantes, concretamente en el trato que se da a la vida naciente, a la vida familiar e incluso a la vida pecaminosa o errante. En conformidad con nuestros principios fundamentales, creemos que las políticas sociales deberían respetar y apoyar el papel de los padres en el cuidado que ellos brindan a sus hijos. La justicia debería respetar y defender la dignidad humana a la vez que protege a la comunidad. Por estas razones, nosotros, los obispos católicos de California, apoyamos a ambas iniciativas como tentativas responsables para que las políticas públicas de California incluyan el sentido común, la compasión y la justicia prudente.


