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Porque Nosotros Somos Católicos: Año de la misericordia. Las parroquias encuentran maneras inventivas para ayudar a las personas sin hogar.

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August 12, 2016

“El “hogar” representa el tesoro humano más preciado, lugar de encuentro, lugar donde se relacionan las personas, de distintas edades, cultura e historia, pero que viven juntas y se ayudan mutuamente a crecer. Por esta razón, el “hogar” es un lugar crucial en la vida, donde la vida crece y puede realizarse, porque es lugar donde cada persona aprende a recibir y a dar amor”.  -Papa Francisco

 

Año de la misericordia. Las parroquias encuentran maneras inventivas para ayudar a las personas sin hogar.

Durante este Año Jubilar Extraordinario, el Papa Francisco ha llamado a la Iglesia a que haga realidad las Obras de Misericordia Corporales. Las iglesias católicas en California y las iglesias alrededor del mundo, han tomado en serio su llamado al adoptar nuevas e innovadoras maneras de servir a las personas sin hogar en distintas parroquias a lo largo del estado. 

“Se nos está llamando,” como lo describió el diácono Rubén Solorio, director de la pastoral social de la Arquidiócesis de San José, “a estimular a más iglesias a que abran sus puertas”.

La Parroquia de Santa Teresa (Theresa), en San José, atendió la petición de su obispo, Monseñor Patrick McGraw, de abrir las iglesias e identificaron la urgente necesidad de tener un lugar de “estacionamiento seguro” – un lugar donde las familias pudieran estacionar sus vehículos y tener acceso a instalaciones con una cocina y baño.  Originalmente programado para durar sólo un mes, el programa de Estacionamiento Seguro estuvo activo del 17 de febrero hasta abril. Más de 30 voluntarios sirvieron a 36 personas, incluyendo a dos familias con niños menores de 10 años.

“No teníamos idea que este fuera un problema,” describió Lynda DeManti, asociada pastoral de la Parroquia de Santa Teresa. En muchos casos, el vehículo es la última posesión que les queda a estas familias, por lo tanto muchas viven dentro de sus vehículos por más de cuatro años.   El estacionamiento seguro hizo posible que las familias pudieran recuperar el sueño atrasado que tanto necesitaban para concentrarse en otras cuestiones como la salud y la búsqueda de empleo. La parroquia de 1,100 personas tiene a 300 voluntarios y también maneja una despensa de alimentos y asistencia para los trabajadores agrícolas de la zona vecina de Watsonville.  Los visitantes del estacionamiento seguro ayudaron a rellenar canastas y a organizar una búsqueda de huevos de Pascua para las familias de Watsonville.

Para la iglesia, fue un “proceso muy fácil” abrir sus puertas, comentó DeManti.  Una vez que se tomó la decisión, “todos colaboraron y se logró todo en menos de dos semanas”.

El único punto decepcionante fue que no había un centro a dónde pudieran ir los participantes al final del programa. Algunos feligreses han podido ayudar a personas individualmente con el alquiler de un cuarto, necesidades médicas y la búsqueda de un empleo.  El paso siguiente es la continua promoción ferviente de los estacionamientos seguros.  Aunque la ciudad de San José concedió una exención en las tarifas del permiso para el programa de este invierno pasado, el Condado de Santa Clara está considerando cobrar tarifas tan altas como $2,500 para conceder permisos a los estacionamientos seguros en el futuro.

Este invierno pasado, lo que se decía de la inminente llegada de El Niño creó mucha preocupación por las 4,700 personas sin hogar en la ciudad de San José, y por las casi 7,000 personas sin hogar en el Condado de Santa Clara. Muchos obstáculos, incluyendo los permisos mencionados anteriormente, impidieron que algunas parroquias participaran en los programas de albergues.  Sin embargo, conjuntamente con otras tres parroquias, la Parroquia del Espíritu Santo en San José venció estos desafíos y hospedaron a 15 mujeres sin hogar en su santuario, entre enero y abril, con un programa de albergues rotativos.

“Esta fue una experiencia transformadora e increíble para la Iglesia,” reflexionó Michael Ferrero, director de la pastoral social de la Parroquia del Espíritu Santo (Holy Spirit).  “Hubo personas que yo nunca había visto antes en la iglesia que se ofrecieron como voluntarios”.  Ferrero describió a un equipo médico que donó su tiempo y todos los miembros de este equipo pidieron se les permitiera participar de nuevo el próximo año. 

Al igual que los voluntarios en Santa Teresa, lo difícil fue despedirse al concluir el programa.  Después de llegar a conocer a las mujeres que participaron, hubo una gran preocupación por el futuro bienestar de ellas.

La Parroquia del Espíritu Santo ya tiene planes para el programa del próximo año, con 12 diferentes parroquias ya inscritas para participar en el programa de albergues rotativos (los tres originales de este año participarán de nuevo).  Al menos seis de estas iglesias estarán abiertas horas adicionales para incluir “centros de calentamiento” durante el día.

“Es un proyecto bastante ambicioso pero estamos entusiasmados con éste,” añadió Ferrero. “No hay nada que ejemplifique más la petición del Papa Francisco que abrir nuestras puertas al santuario”.

(Podrá ver información y un video sobre la obra de la Parroquia del Espíritu Santo en: https://vimeo.com/167701531.)

La Parroquia de Santa Julia (St. Julie) en San José se asoció con Casa de Clara y El Trabajador Católico (The Catholic Worker) para hospedar a mujeres sin hogar en su salón parroquial durante la Cuaresma. Algunos vecinos, además de los feligreses, se ofrecieron para ayudar con todos los aspectos de esta labor. El cambio más profundo se dio en los feligreses, no en los clientes.

Esta labor “unió a todos e instruyó a las personas sobre lo que significa ser una persona sin hogar – la vida de los trabajadores pobres,” describió Sharon Aeria, directora de comunidad, corresponsabilidad y desarrollo.  “De repente, el acercarse o el ayudar ya no resultó ser tan aterrante”. 

Las obras de misericordia han producido incluso mayores dones para los feligreses que han respondido al llamado de servir. 

“Hemos podido escuchar sus historias y entender profundamente que no existen las obras pequeñas cuando la Iglesia está involucrada,” reflexionó el Diácono Solorio.  “La labor realizada por nuestras iglesias este año nos ha permitido ver a las personas sin hogar a través de los ojos de Dios. Esta es la oportunidad de compartir la misericordia de Dios e inculcar en los demás la habilidad de ver a las personas sin hogar con misericordia y compasión.”